El Rincón del Turista

El Rincón del Turista
José Miguel Balcera Barrero

martes, 9 de mayo de 2017

LA INTELIGENCIA EMOCIONAL COMO MOTOR DE DESARROLLO TURÍSTICO

¿Listos para vender emociones?. Si la respuesta es un sí, comienza un recorrido donde la madre psicología será la principal protagonista del mismo. Percibir, asimilar, comprender, regular emociones, son algunas habilidades que se desarrollan a raíz de la "Inteligencia Emocional", ya que somos lo que pensamos en todo momento.

Todo ello hace necesario un claro enfoque por parte de la dirección de la empresa turística, la cual debe estar orientada y enfocada a la dirección de personas, debiendo cada director comprender la complejidad del comportamiento humano y adaptarse en la medida de lo posible a las diferentes actitudes, manteniendo un enfoque holístico de los trabajadores.

Además, se debe tener en cuenta la gestión multicultural de la empresa, facilitando la integración de todos y cada uno de sus individuos, sean del país que sean, tratando siempre con respeto a uno de los pilares básicos para la consecución de objetivos organizacionales: el empleado.

Si nos referimos a la demanda, sector turístico del siglo XXI se caracteriza principalmente por una completa renovación orientada a la venta de emociones que se traducen en experiencias. Los elementos que componen la oferta turística suponen los ingredientes principales para lograr dicha orientación, por lo que de la manera en que sea diseñada y vendida generará en el visitante una influencia que determinará varios aspectos de vital importancia para el destino:
  • Nivel de fidelización
  • Nivel de apego al destino
  • Generación de nuevas necesidades a cubrir
  • Desarrollo de un sentimiento de desarrollo y de apego hacia una "cultura viajera".
¿Cómo ocurre todo esto?. Pues la respuesta es sencilla, a través de la Ley de acción-reacción, siendo su metodología bastante sencilla. Los seres humanos caminamos inducidos a través de sugestiones, las cuales percibimos de manera constante, día a día, momento a momento y a través de diversas fuentes. La acción, por tanto, la componen las sugestiones que percibimos y la reacción está compuesta por las respuestas a dichas sugestiones, por lo que de la naturaleza de la sugestión dependerá la respuesta resultante.

El turismo igualmente se mueve a golpe de sugestiones, las cuales van desde una exhaustiva y medida campaña promocional hasta el diseño de una oferta asentada en complejas y conseguidas estrategias corporativas, pasando por un marketing caracterizado por su alto grado de impacto en su público objetivo, entre muchas otros ejemplos.

Así pues, la inteligencia emocional juega el principal papel en todo proceso de decisión de compra, ya que el visitante se vale de la misma para establecer unos fieles patrones conductuales que le ayudarán a conseguir su principal objetivo: satisfacer la necesidad acaecida. En este momento entra en juego la inteligencia emocional del destino turístico, la cual debe en ocasiones anticiparse a las necesidades del visitante, todo ello con la intención de cubrir un objetivo de extremada importancia: generar un nivel de satisfacción mayor al que el visitante espera encontrar con la contratación y posterior uso y disfrute de la oferta.

Se suele decir que un cliente satisfecho es la mejor campaña de marketing para la empresa, de ahí la necesidad de crear sólidas sinergias y altos niveles de interacción entre la empresa y sus clientes de manera directa pero guardando el adecuado nivel de formalidad, todo ello con el objetivo de estudiar continuamente el comportamiento del principal protagonista que hace posible todo proceso de desarrollo organizacional: el visitante.

España está protagonizando en los últimos años una notable tendencia creciente en relación a llegadas internacionales, superándose el pasado ejercicio turístico los 75 millones de turistas internacionales que seleccionaron nuestro país como destino. Por ello, una de las asignaturas pendientes, la referida a la falta de concienciación sobre la importancia que el turismo supone para nuestro desarrollo económico, se va disipando y cada vez encontramos un mayor nivel de concienciación, debiendo todas y cada unas de las organizaciones públicas y privadas aunar fuerzas para que el desarrollo sea sostenible en todo momento.

Cada visitante que siente la necesidad de "viajar" comenzará su particular búsqueda para encontrar la oferta que más se ajuste a sus necesidades e intereses, dependiendo del destino el nivel de solidez y atracción de la misma, siendo necesaria la consecución de respuestas a cuatro preguntas básicas:
  • ¿Tengo establecida una adecuada segmentación?
  • ¿Qué quiere mi cliente?
  • ¿Estoy llegando a mi cliente?
  • ¿Considero el cambio como una oportunidad y no como un riesgo?
Una vez respondidas esas preguntas, es necesario concienciarse de que la "creatividad" es una herramienta de alto impacto para la inteligencia emocional, ya que el visitante percibe una emoción nueva, diferente ante una oferta en cierto modo desconocida y que puede ser la baza para la creación de una marca personal que sustituirá a diversas estrategias de diferenciación, ya que:

"La cuestión no es ser diferentes, sino únicos"
El visitante intentará cubrir en todo momento sus expectativas y la amplia oferta que existe en la actualidad le permitirá establecer una amplia selección de posibilidades, las cuales se estrechan en una oferta creativa que ofrezca la satisfacción de una necesidad de una manera única e inimitable por la competencia, ya que si el proceso creativo se desarrolla con asertividad, el cliente seleccionará la empresa concreta que lo ofrezca, aunque muchas otras dispongan de una oferta "parecida".

 El paso de las décadas ha ido cambiando la mentalidad sobre el uso y disfrute de la actividad turística, quedando lejos aquella exclusividad para segmentos de demanda de alto poder adquisitivo, convirtiéndose el turismo en una necesidad de autorrealización, como bien nos muestra Maslow en su teoría de la jerarquía de necesidades, ascendiéndose gradualmente desde las necesidades fisiológicas hasta las de seguridad, continuando con las de afiliación, estima y autorrealización.

Como podéis observar, la inteligencia emocional juega en todo momento un papel protagonista, por lo que se posiciona como el principal pilar sobre el que apoyar todo proceso de gestión empresarial con vistas a conseguir esa anhelada maximización de beneficios que toda empresa persigue.

A continuación se desarrollan una serie de 5 sugestiones básicas específicas que todo destino debe realizar para ser únicos:
  1. No ver a la competencia como un competidor en sí mismo, sino como un elemento de valor añadido, evitando en todo momento llegar a una competencia desleal.
  2. Ser creativos no es sinónimo de arriesgar y no descartar ideas aparentemente "absurdas", ya que una idea absurda puede esconder la llave del éxito y/o de la continuidad.
  3. No considerar el cambio como un posible fracaso, sino como una herramienta de mejora continua.
  4. Tener una sólida concienciación de la valía profesional en todo momento.
  5. Considerar al visitante como un autóctono más durante su visita.
Al fin y al cabo, si el destino turístico consigue la fidelización del visitante, habrá hecho un buen uso de su inteligencia emocional, siendo estrictamente necesario su continuidad a posteriori, ya que la exigencia y el ansia por vivir nuevas aventuras marcarán el desarrollo de una demanda de naturaleza infiel que valorará en exceso el nivel de ingenio del destino turístico donde consolidar su nueva experiencia, donde disfrutar de una nueva tendencia, donde sentirse como en casa pero a la vez lejos de ella.

Presentación: José Miguel Balcera Barrero.

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