El Rincón del Turista

El Rincón del Turista
José Miguel Balcera Barrero

miércoles, 8 de marzo de 2017

HOSPITALIDAD EN EL DESTINO TURÍSTICO, ¿ELEMENTO DIFERENCIANTE O VALOR AÑADIDO?

La palabra hospitalidad alberga un peso bastante representativo en todos los destinos turísticos, ya que gran cantidad de visitantes crean su percepción global sobre el mismo gracias a la misma. La llegada a un nuevo lugar diferente al habitual de residencia supone la toma de contacto con una cultura diferente, unas costumbres que difieren de las vividas normalmente y, lo más importante, el anhelo de una estancia inolvidable.

Muchos destinos turísticos brillan por su hospitalidad, ya que entienden que la actividad turística no supone un simple valor añadido, sino un posible motor de desarrollo económico que puede impulsar en gran medida la economía local, promoviendo varias acciones de desarrollo:
  • Generación de empleo gracias a la actividad turística, actuando la hospitalidad como herramienta de desarrollo que apoya las relaciones sociales entre turistas y residentes y/o empresas.
  • Generación de divisas para las empresas del destino, ya sean de alojamiento, restauración o de ocio complementario, directa o indirectamente relacionadas con la  actividad turística.
  • Generación en la mente del visitante de una imagen del destino positiva, ya que su trato en el mismo condicionará en gran medida el forjamiento de un necesario nivel de fidelidad que se traducirá en un regreso al mismo con una imagen de destino amable y acogedor.
  • Promoción del destino de mano del propio visitante, ya que no debemos olvidarnos que el boca a  boca en la socialización postviaje es una de las campañas de promoción más poderosas que refuerzan la selección del destinos para nuevos visitantes con dudas.
Pero por otro lado tenemos que tener en cuenta varios aspectos que conformaran una solidez traducida en hospitalidad, destacando las siguientes reglas básicas que todo destino tiene que seguir para ganarse la consideración de  destino hospitalario:
  • No sirve de mucho ser hospitalario albergando ciertas carencias en el SGD (Sistema de Gestión de Destinos).
  • La hospitalidad va unida con una aceptación de la importancia que el turismo supone para el destino.
  • No se debe caer en el error pensando simplemente en hacer que el visitante se sienta como en casa, ya que resulta necesario establecer una planificación minuciosa para conseguir tal efecto. El turista del siglo XXI se caracteriza sobre todo por su elevado nivel de exigencia, de ahí la necesidad de establecer un correcto proceso estratégico y de acciones para cubrir todas y cada una de las expectativas que pretenden completar los visitantes con su llegada al destino seleccionado, traducidas las últimas en objetivos.
  • La hospitalidad tiene una doble finalidad en el destino turístico: valor añadido en el sentido que debe de estar presente durante todo el proceso de desarrollo de la actividad turística para reforzarla y elemento diferenciante en el sentido que de un correcto uso de la misma nacerá una clara estrategia de diferenciación con respecto a otros destinos competidores.
Cada vez es más común la intención del visitante de "empaparse" por completo en la vida del destino seleccionado, ya que, como bien es sabido, el turismo material ha perdido peso a favor del emocional, traduciéndose éste último en experiencias. Así pues, la hospitalidad adquiere un papel protagonista en la consecución de dicho objetivo de oro, ya que lo que asegurará su loable consecución será la manera de hacerlo y no el hacerlo simplemente sin tener en cuenta ciertos patrones conductuales de los visitantes.

Se dice que en la actualidad el 71 % de los visitantes seleccionan su destino por la hospitalidad del mismo, aunque no debemos caer en la confusión, ¡NO!. Es importante aceptar que va unida a la concienciación, al conocimiento y a la psicología, y de esa sincronizada unión se obtendrán los resultados necesarios para el éxito y el desarrollo del destino para este enfoque concreto.

Al fin y al cabo la hospitalidad se traduce en maneras de relacionarse e interactuar con el visitante, siendo su práctica básicamente intangible, por lo que todo destino debe cuidar la manera de diseñar e intercambiar dichas relaciones sociales con turistas y excursionistas que vienen cargados de emociones por sentir.

Se debe apreciar la aparición de posibles desviaciones en el proceso a causa de perfiles "difíciles" de posibles visitantes reacios e inseguros que pueden intentar en cierto modo poner a prueba al destino. ¿Qué hacer en este caso? Pues a veces se dice que la planificación se usa para no cumplirse en ciertas ocasiones, de ahí la necesidad de tener una correcta base psicológica que permita al destino ganarse la confianza del visitante dudoso e inquieto o viceversa, debiendo haber una necesaria sostenibilidad territorial por parte de turistas y residentes.

Fuente: elaboración propia.
Presentación: José Miguel Balcera Barrero.

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