El Rincón del Turista

El Rincón del Turista
José Miguel Balcera Barrero

domingo, 16 de octubre de 2016

EL VISITANTE 5 "S" Y LA INFLUENCIA DE LA PSICOLOGÍA EN SU PERCEPCIÓN SOBRE EL DESTINO TURÍSTICO

Cada vez queda más lejano aquel inicio de un turismo que aportaba al cliente un reducido escaparate de oferta, concentrado en determinados lugares donde el turista disfrutaba de una escasas tipologías, predominando sin lugar a  dudas el eterno binomio sol-playa. Con el paso del tiempo, se va descubriendo la importancia que el turismo supone para el desarrollo, no sólo económico, sino también cultural, territorial y personal de cada destino, por lo que comienza a utilizarse un término que cada vez irá adquiriendo una mayor fuerza en el sector, el cual actualmente va en paralelo al desarrollo y al progreso turístico: DINAMIZACIÓN.
 
El turista es testigo de una oferta cada vez más completa y diversificada, por lo que toda empresa turística que decida poner su oferta a disposición del visitante debe tener en cuenta una serie de actitudes que el turista ha ido generando en paralelo a la evolución del sector:
  • Soñador. Todo visitante, ya sea turista o excursionista, experimenta una sensación de deseo a la hora de plantearse la realización de un desplazamiento a un lugar diferente al de su residencia habitual, por lo que comienza la creación de una serie de expectativas que tendrán que ser cubiertas por el destino receptor. Es el momento por parte de las organizaciones turísticas de mostrar un escaparate de oferta atractivo que genere en el consumidor final un deseo y una necesidad. En definitiva, un sentimiento que atraiga al visitante a descubrir un nuevo lugar.
  • Sentimental. Captada la atención del visitante, si se establece un cierto nivel de atracción a través de la oferta, se generará en el consumidor un sentimiento de apego al destino, por lo que en este momento llega la hora de mostrar a cada visitante que ha seleccionado las diferentes opciones para descubrir las que más ajusten a su motivación, a su sentimiento. Toda empresa que conforme el destino seleccionado debe evitar un retroceso y una conversión de ese sentimiento positivo hacia uno negativo que desvíe la atención del visitante hacia la competencia. ¿Cómo hacer eso? Lógica, ingenio, reinvención, estrategia y lo más importante: concienciación.
  • Sincero. Cada vez que el visitante emprende su particular aventura, muestra una total sinceridad sobre como quiere que sea su experiencia antes, durante y después de realizar la actividad turística seleccionada. Todo destino en su conjunto, incluyendo empresas públicas y privadas tienen la misión de aunar esfuerzos para mostrar estratégicamente una oferta sólida que ayude a construir en la mente del visitante una proyección sobre su visita durante todas las fases del proceso de decisión de compra. La sinceridad sobre lo que se ofrece ayudará al cliente a seleccionar cada producto y/o servicio a medida sin posibles sorpresas o desviaciones sobre los mismo que puedan en cierto modo dificultar o eclipsar su interés.
  • Sagaz. El visitante, por lo general, alberga una experiencia viajera a sus espaldas y coteja datos en diversas fuentes antes de establecer una selección, por lo que un turista sagaz entiende a la perfección la oferta que cada destino pone a su disposición. Aquí entra en acción la astucia y el ingenio de cada destino para ganarse la confianza del cliente y ofrecerle una representación de la experiencia que vivirá en el lugar si finalmente es seleccionado para tal efecto. Para ello entran en juego una sucesión de acciones de marketing para llevar a la realidad los objetivos planteados.
  • Suspicaz. No todas las experiencias ofrecidas por los destinos terminan en una experiencia transparente, por lo que el visitante se puede convertir en una persona suspicaz con un grado considerable de desconfianza hacia lo que se le ofrece. La psicología continua siendo la estrategia matriz para el destino turístico, debiendo establecerse una relación de confianza y sin trabas de índole alguna con un visitante que espera obtener una satisfacción plena contratando cada producto/servicio. Para disipar tal generación de desconfianza, lo más importante es establecer una relación causa-efecto con el cliente, traducida en hacerle ver al cliente que cualquier resultado obtenido con el uso y disfrute de un bien o servicio en cuestión está causado por una necesidad generada por ellos mismos, la cual no podría llevarse a cabo sin la misma.
"Los costes de no hacer bien las cosas a veces superan a los generados por hacerlas bien".


Fuente: Elaboración propia.
Presentación: José Miguel Balcera Barrero.