El Rincón del Turista

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José Miguel Balcera Barrero

viernes, 30 de diciembre de 2016

PLAZA DE SAN FRANCISCO, LA PLAZA MAYOR DE SEVILLA

ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA PLAZA DE SAN FRANCISCO

Cuando hablamos de la plaza de San Francisco de Sevilla, estamos haciendo referencia a una merecida denominación de Plaza Mayor de la capital hispalense.

Su nombre responde al hecho de que estuvo ocupada desde el siglo XIII por el desaparecido convento de San Francisco tras la donación realizada por el rey "Alfonso X el Sabio" a los frailes menores, y demolido en 1840. Hacia el siglo XVI era una las plazas públicas más representativa de Sevilla y su estructura era la misma a la que tenía antes de que Fernando III tomara la ciudad en el año 1248 en la Reconquista de An-Ándalus por entonces.

Fue a partir del año 1527 cuando la plaza de San Francisco comenzó su transformación, dándose a la misma entre los siglos XVI y XVII el aspecto que tenía a mediados del siglo XX, conocido por numerosos grabados, y a través de la descripción realizada por Pascual Madoz en su Diccionario en 1849, cuando se denominaba Plaza de la Constitución (hasta el siglo XIX), la cual albergaba cincuenta casas.


Posteriormente, de denominó Plaza del Rey, tras ser arrancada la lápida de la Constitución en el año 1823, y hasta 1834 se llamó plaza de Isabel II, periodo tras el cual volvió a adquirir el nombre de "Plaza de la Constitución". La llegada de Franco al poder tras el conocido golpe de estado del siglo XX hizo que la plaza se denominase plaza de la Falange Española durante algunas décadas del siglo XX.

Nos encontramos ante una plaza que ha sido testigo de importantes acontecimientos para la ciudad de Sevilla, como por ejemplo visitas reales, toros, procesiones, juegos de cañas, autos de fe, mascaradas o ejecuciones y fusilamientos., ubicándose en uno de los bajos del ayuntamiento en 1808 la guardia.
Actualmente, acoge una serie de edificios que responden en su mayoría a una arquitectura de finales del siglo XIX y principios del XX, destacando los del ayuntamiento y la Audiencia.

ARQUITECTURA EXTERIOR DEL AYUNTAMIENTO DE SEVILLA

Hasta el primer tercio del siglo XVI no contaría Sevilla con un edificio para su Ayuntamiento, el cual compartía sede con el Cabildo de Catedralicio en unas casas en el Corral de los Olmos, a espaldas de la catedral. A raíz de una visita a Sevilla en el año 1526 del emperador Carlos V para su boda con Isabel de Portugal, se decidió la construcción de un edificio para el concejo, decisión aprobada por el monarca. El lugar seleccionado para su ubicación fue el que ocupaban  las antiguas pescaderias, inservibles desde los tiempos de los Rayes Católicos, que fueron demolidas. 

Diego de Riaño se encargó del proyecto de obra del nuevo consistorio municipal, a quien se considera autor a su vez del Apeadero, la Sala del Cabildo baja y la fachada del ayuntamiento que da ala Plaza de San Francisco actualmente. Diego de Riaño estuvo a pie de obra desde 1527 hasta 1534, ampliándose el edificio en el siglo XIX con un proyecto de Demetrio de los Ríos, rompiéndose el esquema constructivo añadiéndose, entre otros elementos, una altura al cuerpo correspondiente al arquillo.


En el exterior destaca la fachada de la Plaza de San Francisco, articulada por cinco módulos a partir de pilastras y columnas con fustes, recubiertos con una decoración de grutescos, repetidos en los diferentes elementos del conjunto: jambas , dinteles,entablementos, etc. La abundante decoración se complementa en el zócalo, remates y enjutas, con una serie de medallones con las efigies de diferentes personajes históricos y mitológicos. Las esculturas de Hércules y Julio César se ubican en las hornacinas que flanquean el arco (mediados del siglo XIX).

El conjunto decorativo es fruto de un importante taller de escultura en el que colaboraron artistas españoles y extranjeros bajo la dirección de Juan Sánchez (1535-1540), remodelándose así mismo la zona del arquillo en sus lados sur y oeste durante la construcción de las fachadas de la Plaza Nueva, llevada a cabo en el año 1861 por Balbino Marrón, la cual pretendía otorgar al edificio un estilo clasicista, aunque el contraste con la anterior obra renacentista no resaltó en exceso dicho objetivo.


EDIFICIO DE LA AUDIENCIA

Nos acercamos también al edificio de la Audiencia, ubicada en tiempos de Enrique II en la llamada Casa Quadra de la Plaza de San Francisco. Aunque se llevaron a cabo algunas obras entre 1498 y 1499, el aspecto que luce adía de hoy se corresponde a la remodelación acontecida entre 1595 y 1597, bajo la influencia del licenciado Sirvente de Cárdenas en el período de su regencia. Este hecho se corrobora gracias a una lápida de mármol que luce en unas de las galería najas del patio del edificio.

Otro aspecto a destacar es la remodelación de su fachada, llevada a cabo en el año 1606, tal y como se expone en una lápida ubicada en el balón principal: "Reinando G.R.M. el Rey D.Felipe III N. Señor y siendo Regente de la Real Audiencia el Sr. D. Antonio Corrioenero, se hizo esta obra. Año de M.D.C.V.I.".


Aníbal González, arquitecto de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 fue el encargado de dirigir las obras de restauración del edificio de la Audiencia tras un incendio en el año 1918 que destruyó gran parte de la citada sede. Descanta las impresionantes rejas de hierro forjado y los tres arcos de piedra sobre columnas pareadas en la entrada.

Presentación: José Miguel Balcera Barrero.

Fuente: Tesoros de España.
Presentación: José Miguel Balcera Barrero.

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