El Rincón del Turista

El Rincón del Turista
José Miguel Balcera Barrero

miércoles, 15 de julio de 2015

LA ESTACIONALIDAD TURÍSTICA: LA IMPORTANCIA DE CONOCER SUS CAUSAS PARA TRABAJAR EN LA DIRECCIÓN CORRECTA

Abordamos hoy un tema que supone una especial relevancia para el sector turístico, la estacionalidad. Nos encontramos ante uno de los fenómenos más típicos de la actividad turística, que alude a la tendencia de los turistas a concentrarse en el tiempo y en el espacio.
 
Como punto de partida, es importante resaltar que la estacionalidad suele ser más común en el turismo de masas, ya que los turistas de elite pueden permitirse viajar a cualquier lugar a lo largo de todo el año, al igual que el segmento de demanda de la tercera edad, el cual dispone de una amplia disponibilidad temporal para realizar la actividad turística.
 
A continuación enumeramos algunas de las causas más comunes y directas que provocan esta problemática tendencia en el sector turístico:
  • El clima. Nos encontramos ante un factor decisorio, ay que la mayoría de las personas prefieren descansar en el período estival, cuando el buen tiempo les permite descansar y disfrutar de su tiempo de inactividad, el cual se produce normalmente en verano. Así pues, las vacaciones suelen coincidir con la época más calurosa del año, concentrándose la oferta en los meses de verano y sobre todo en zonas de costa, aunque últimamente el binomio sol-playa ha sido complementado con otras tipologías de interior y naturales.
  • Vacaciones escolares. Este punto afecta sobre todo a las vacaciones familiares, las cuales dependen en gran medida del período vacacional de los niños, el cual se produce en verano, exceptuando algunas festividades a lo largo del año.
  • Período de inactividad laboral. La llegada del verano coincide con el inicio de las vacaciones de los trabajadores de empresas y administraciones, los cuales seleccionan la realización de la actividad turística en estos meses.
  • Hábitos poblacionales. El seguimiento de unos patrones vacacionales conductuales preestablecidos hace que muchas personas generen una idea de disfrute de la actividad turística asociada a los meses de verano, lo cual hace que combatir dicha sugestión resulte complicado.
  • Consolidación de un turista exigente, especializado, que busca experiencias justas a su medida y en un horizonte temporal amoldado a sus intereses y necesidades, de ahí la necesidad de hacer nuestra oferta atractiva hacia el mismo, siendo el mismo cliente el que se amolde a nuestro mapa temporal si llegamos a conseguir su satisfacción y su fidelidad.
Por todo ello, la mayor concentración de visitantes se produce en los meses citados, siendo el período de temporada alta en el Hemisferio Norte durante los meses de Junio a Septiembre y en el Hemisferio sur de Noviembre a Febrero.
 
Surgen así dos períodos ante estas tendencias conductuales: temporada baja (low season) y temporada alta (high season).
 
Temporada alta
  • Congestión en las carreteras, que deriva en lentitud en los desplazamientos y un mayor riesgo de accidentes.
  • Saturación en los medios de transporte, empresas de alojamiento, restauración y otros servicios complementarios a la oferta turística en el destino, pudiéndose provocar en determinadas ocasiones una innecesaria sobreventa en transporte y alojamiento.
  • Insuficiencia en los suministros de agua y electricidad en épocas de masificación, contaminación ambiental y acústica en núcleos urbanos, de ahí la necesidad de ejercer una actividad turística respetuosa en con el medio ambiente y adaptada a una demanda alta.
  • Sobreexplotación de los recursos naturales si no se tiene una adecuada concienciación y en sólido compromiso de ejercer un desarrollo turístico sostenible, lo que genera un impacto ambiental negativo sobre todo en zonas de litoral y espacios naturales.
Temporada baja
  • La drástica disminución de la demanda provoca un impacto negativo a empresas que no tienen establecido un adecuado plan de dinamización para la temporada baja, generando una serie de consecuencias por una inadaptación a un sistema de choque contra la estacionalidad:
    • Despido de personal en temporada baja.
    • Pérdidas económicas.
    • Cierre temporal en un gran número de empresas turísticas de alojamiento, restauración y de oferta complementaria.
Tampoco debemos olvidar que muchos destinos están trabajando para combatir la estacionalidad con una reestructuración estratégica de la oferta para los períodos de menos afluencia de turistas, emprendiendo acciones para captar demanda, sea cual sea la estación climática del año, todo ello unido a una serie de factores territoriales en los núcleos receptores.
 
Pese que la estacionalidad se concentra generalmente en los meses de verano, existen diferencias dentro de la misma entre los diferentes destinos turísticos, siendo los destinos más cálidos  (clima mediterráneo o tropical) lugares donde se reciben turistas  durante los meses de invierno y las regiones donde el clima es más frio sufren una estacionalidad más acusada, concentrándose la recepción de turistas exclusivamente en unas pocas semanas de verano.
 
Por el contrario, la estacionalidad también se produce en verano para destinos que viven su temporada alta en invierno, como las estaciones de esquí y puertos de montaña, que disfrutan de una afluencia masiva de turistas durante los meses invernales o destinos de interior.
 
La celebración de determinadas festividades fuera de la temporada alta genera también un importante flujo de turistas hacia determinados núcleos receptores, generando así una temporada alta primaveral si exponemos el ejemplo de La Semana Santa o La Feria de abril de Sevilla.
 
 
Presentación: José Miguel Balcera Barrero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario