El Rincón del Turista

El Rincón del Turista
José Miguel Balcera Barrero

miércoles, 20 de mayo de 2015

TURISMO & PSICOLOGÍA: LA PARÁBOLA DEL DESARROLLO EMOCIONAL

Hace un tiempo, Thomas, un joven de descendencia inglesa que vivía en Francia, conocido por su carácter árido y ausente de emociones, protagonizó múltiples episodios mostrando una total falta de respeto a toda clase de personas, siendo la experiencia más desagradable el maltrato psicológico hacia una joven turista que pasaba unos días de vacaciones en Francia.
 
Un buen día se disponía a pasar una jornada de acampada con unos amigos en una zona con formaciones rocosas algo alejada de su ciudad, cuando fueron sorprendidos por una gran tormenta.
 
A medida que la intensidad del temporal iba en aumento, la necesidad de resguardarse en un lugar seguro se convertía en algo vital para asegurar la supervivencia, por lo que los tres amigos se vieron obligados a separarse con el fin de guarecerse hasta que la calma llegase.
 
La escasa visibilidad hizo que Thomas se desorientase y avanzase sin rumbo hasta poder resguardarse en un abrigo rocoso para esperar poder buscar a sus amigos más tarde.
 
Cuando la tormenta pasó, el joven se dio cuenta de que se había perdido, ya que la zona no le resultaba familiar por el escaso tiempo que hacía que había llegado a su actual lugar de residencia, por lo que comenzó una marcha sin rumbo fijo y orientándose por su propia intuición.
 
La noche llegó y Thomas comenzó a angustiarse un poco, comenzando a sentir cierta incertidumbre sobre el desenlace de la experiencia que se proponía disfrutar, hasta que divisó una pequeña luz tenue en la lejanía de las rocas, acercándose hacia ella pensando que eran sus amigos.
 
Cuando llegó a la zona iluminada divisó una vieja cabaña de madera con dos ventanas y una puerta semiabierta, lo cual generó la incertidumbre de que se encontraría dentro de la misma.
 
Llamó y se escuchó una voz desde el interior que le dijo:
 
-Pasa hijo, te estaba esperando.
 
Thomas pasó albergando en su interior una mezcla de emociones que nunca antes había sentido, entre las cuales predominaban el miedo y la esperanza.
 
- Hola, ¿Qué tal? ¿Se puede?, dijo Thomas.
 
-Claro hijo, dijo esa extraña voz que materializó al ver a un anciano con una barba blanca sentado junto a una pequeña chimenea con una mirada dulce e fija.
 
-Thomas le dijo: Estaba con mis amigos pero nos sorprendió una gran tormenta y....
 
-Te desorientaste, ¿Verdad?, dijo el anciano con una sonrisa.
 
-Si, exacto, ¿Cómo lo sabe?, dijo Thomas.
 
El anciano, sin perder la sonrisa le contestó:
 
- La experiencia es una virtud que su cultiva hijo, y las bases de la misma son la humildad y las emociones .
 
-No entiendo lo que quiere decir, lo siento, contestó Thomas.
 
-No te preocupes hijo, por eso estás aquí, le contestó el anciano, añadiendo lo siguiente:
 
-También se que no eres demasiado respetuoso con las personas que comparten el mundo contigo, llevándote esa actitud a una pérdida total de la dirección del sendero de tu vida.
 
-Eso no es verdad, dijo Thomas con un semblante algo serio.
 
-La verdad sólo tiene un camino hijo y ese camino lo construimos nosotros mismos con nuestros pensamientos y con nuestras experiencias.
 
Comenzó a amanecer y Thomas se despidió del anciano dándole las gracias, algo que apenas había hecho con nadie.
 
Antes de alejarse de la cabaña el anciano le dijo con una sonrisa aún mayor en su semblante:
 
-Hijo, cuando la sonrisa experiencial invada tu ser, entonces habrás hallado la verdad que tanto te hace dudar y todo ello lo conseguirás viajando y conociendo el mundo en el que vives.
 
Thomas se alejó del lugar pensando en todo lo que le había comentado el anciano y al cabo de unas horas encontró a sus amigos y volvieron a casa.
 
Al día siguiente se le notificó que le habían concedido la oportunidad de trabajar en una prestigiosa empresa italiana, así que emprendió el viaje hacia Italia para asistir a la entrevista de trabajo.
 
Cuando llegó se dispuesto a pasar la noche previa a la entrevista en un hostal, pero su sorpresa fue mayúscula cuando la mayoría de los mismos no le daban cobijo, alegando que no alojaban a huéspedes desconocidos y los demás estaban completos.
 
Thomas comenzó a desesperarse ante tal situación y decidió cobijarse junto a un parque lo más resguardado del frío que pudiese, hasta que dos horas después una voz rompió el silencio que reinaba en la zona.
 
-¿Qué haces ahí hijo? Hace mucho frio, le dijo una señora de mediana edad con el pelo ondulado mientras le sonreía.
 
-Nadie me ofrece alojamiento, busqué hasta la saciedad y nadie me alojó, contesto Thomas.
 
-No te preocupes hijo, ven a casa y te quedas a dormir allí, no podría dormir tranquila pensando en que estás aquí a merced de las inseguridades de la calle de noche.
 
-¿En serio? Muchas gracias señora, contestó Thomas, pronunciando palabras de agradecimiento que jamás había usado.
 
Llegaron a la casa de la señora y charlaron un rato sobre la presencia de Thomas en la ciudad y la mujer le deseó muchas suerte para la entrevista del día siguiente.
 
Amaneció y Thomas se levantó pudiendo contemplar un completo desayuno preparado para él y toda su ropa limpia y planchada para la entrevista.
 
-Muchas gracias señora, no sé que hubiese hecho sin usted, comentó Thomas a la mujer.
 
- De nada hijo, la humildad y la emoción producida por hacer el bien aportan un nivel de satisfacción en la vida de una persona que no se puede explicar.
 
Thomas comenzó a recordar las palabras del anciano y por primera vez el sentimiento de gratitud comenzó, aunque levemente a manifestarse en su persona.
 
Se dirigió a la entrevista y para su rostro palideció al ver enfrente suya a su entrevistadora; allí estaba la joven que había humillado un tiempo atrás en Francia, la cual era directora de la empresa que le había ofrecido trabajo ante una petición de meses antes.
 
El nerviosismo se apoderó de Thomas cuando comenzó a hablar con la joven, conversación que se desarrolló sin problemas y con total normalidad.
 
-Bueno, pues bienvenido a nuestra empresa, está usted admitido, le dijo la joven a Thomas.
 
-Muchas gracias, no sabe usted la alegría que me ha dado, le contestó Thomas.
 
-De nada, Thomas, en la vida hay que ser alegre, humilde estar lleno de emociones positivas.
 
Thomas volvió a recordar aquellas palabras que ya se estaban quedando grabadas en su mente de aquel anciano y le dijo a su entrevistadora:
 
-No sé si usted sabe quién soy....
 
-Claro que lo sé, usted es Thomas, una persona que intentó humillarme pero que acaba de descubrir que el respeto, la humildad y las experiencias forjan nuestra verdad y el camino a seguir en la vida.
 
-No sé que decir, dijo Thomas.
 
-La señora que te dio cobijo anoche fue mi madre, yo vivo enfrente y te vi desde la ventana y ya sabía que eras tú.
 
Thomas no daba crédito a lo que estaba escuchando y así continuó la entrevista hasta que llegó la despedida.
 
La joven se despidió de Thomas diciéndole:
 
-¿Te has dado cuenta de que la verdad y la realidad la creamos nosotros mismos en base a las experiencias y la humildad?.
 
-Sí, y me siento agradecido por haber realizado este viaje que me ha abierto la mente y ha iniciado en mí un proceso evolutivo que no voy a dejar de cultivar.
 
Thomas se fue alejando e hizo una parada en un mirador con unas vistas impresionantes hacia la zona baja de la ciudad cuando, de repente, una sonrisa espontánea apareció en su rostro.
 
A partir de ahí entendió que esa sonrisa era la que le el anciano le había dicho, por lo que las dudas desaparecieron y las que le invadían a partir de ese las resolvía de manera firme e inteligente.
 
Thomas consiguió el trabajo que tanto anhelaba y fue nombrado director de toda Francia, y continuó ascendiendo hasta conseguir un prestigio y un reconocimiento profesional que ni en sueños se esperaba a alcanzar.
 
Nunca más humilló a nadie y comenzó a exteriorizar unos sentimientos puros, sinceros asentados sobre una gran base: la humidad.
 
La moraleja de la historia es el descubrimiento del ego personal y el aprendizaje inducido por las sugestiones que las  experiencias de la vida nos ofrece día a día, todo ello unido a la gran aventura de viajar y conocer el mundo en que vivimos.


Presentación: José Miguel Balcera Barrero.

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